martes, 11 de enero de 2011

RESUMEN DE UNA TARDE AGRADABLE

Tras más de dos semanas de vacaciones, de comidas y cenas hasta reventar, de regalos, consumismo,de ver las calles abarrotadas de gente y de luces; hoy tocaba volver a la normalidad. Y la verdad es que cuesta.

Pero las penas con pan son menos penas, y la clase de hoy del MeBA ha sido como una rica torta de pan con chocolate. El pan, el lugar: Quedigo, empresa de comunicación que se encarga de asesorar a empresas y particulares sobre su comunicación no verbal (CNV), y el chocolate; cuatro horas analizando nuestros gestos y viendo la importancia de los mismos. Todo ello edulcorado con la dulzura de Sara Dobarro, periodista con una larga trayectoria profesional a sus espaldas. (Quien pudiera tener ese curriculum!!)

lunes, 10 de enero de 2011

TOC TOC: ABRE LA PUERTA A LAS TIC

Recuerdo cuando era pequeña, y en el colegio nos mandaban trabajos; cogía papel y lápiz y me ponía a ello, me equivocaba muchas veces pero al ser a lápiz podía borrarlo. Mucho peor era si lo hacía a boli, tachones, paréntesis, manchas de Tipp-ex...así que lo mejor era volver a empezar. Conclusión, millones de papeles emborronados en la papelera y el maldito trabajo terminado con una dudosa "buena presentación" (hay que dar gracias que no tenía muy mala letra que si no el desastre hubiera sido mayúsculo). Posteriormente, me regalaron una máquina de escribir, y mis trabajos comenzaron a mejorar con una mejor presentación, aunque el gasto de papel no disminuía porque las correcciones se notaban mucho. Todo cambió con el ordenador, que simple y bonito programita Word, y qué bonitos mis trabajos, podía corregir y corregir sin malgastar papel...

También recuerdo las llamadas telefónicas a mis amigas de fijo a fijo: "Hola Menganita. Quedamos a las 6 en la plaza del colegio", y eran las seis y media y la susodicha no llegaba. "Qué habrá pasado. Me voy, me quedo...", busco una cabina y llamo a su casa, me dicen que ya ha salido. La espero, hasta que por fin aparece, era el bus que tardó mucho pero claro no había forma de avisarme. 
¿Cuántas cabinas quedan en Zaragoza? El otro día ví una y me dieron ganas de hacerme una foto con ella, como en Londres. Qué nostalgia...